Mar. Jul 28th, 2026

Por Alberto García Sánchez

Opinión

LA NUEVA ANTORCHA.— No importa que algunos amigos digan lo contrario en sus acostumbradas expresiones diarias, derivadas de los escritos que publico en las redes sociales.

​Eso es producto de las comunicaciones con ellos, cargadas de sorna y del recuerdo de la infancia y la adultez. Eso hay que celebrarlo para sacar de la mente y del corazón las angustias y el desasosiego que tocan, de una u otra manera, la dignidad. Me detengo en las reminiscencias de la infancia y de ese soñar imaginario con la llegada de la Navidad, con Santa, los regalos y las risas cariñosas de familiares y amigos.

Recuerdo a los que se fueron al ser llamados por el Altísimo, particularmente los familiares de primera línea. Eso obliga a agradecer que estamos vivos y con el alma despierta, porque hemos llegado muy lejos a pesar de contar los años y entender que el final está por llegar.

​En ese largo andar, aprendí que mi alma no sabe aparentar, razón por la cual no pierdo mi tiempo con quienes viven de la mentira y del engaño. Es una expresión dura que, en algún momento de la vida, hay que analizar en silencio.

​Prefiero los ojos, esos que miran con prístina transparencia, sin odio y sin prejuicios, para acercarse a la verdad. Mi alma está viva y despierta para dar ese abrazo sincero a familiares y amigos. ¡Feliz Navidad!

Albert

26/12/25

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