Desde el exilio, el exconcejal de Sotillo fustiga un sistema que encarcela a quienes ganan elecciones y exige un cambio de fondo para detener el uso del poder como arma de venganza
Con información de Nota de Prensa
Nacionales
LA NUEVA ANTORCHA.— El exconcejal del municipio Sotillo del estado Anzoátegui, Luis Fonten, alzó su voz desde el exilio para fijar una postura crítica y contundente frente a la reciente Ley de Amnistía. Para el dirigente portocruzano, el instrumento legal carece de profundidad democrática y se limita a un cambio de forma que mantiene intactas las estructuras de persecución política en Venezuela.
Una amnistía con exclusiones selectivas
Fonten denunció que la normativa ignora deliberadamente a sectores fundamentales de la resistencia institucional. «Esta ley es excluyente. Deja en el olvido a los oficiales y efectivos militares que, con dignidad, se opusieron a la deriva autoritaria de Nicolás Maduro y Cilia Flores», señaló el exedil, haciendo referencia al actual estatus de detención de quienes encabezaron el régimen.
A juicio de Fonten, no se puede hablar de reconciliación nacional mientras se mantengan tras las rejas a quienes juraron defender la Constitución y hoy son tratados como enemigos de guerra por un sistema que se niega a morir.
El vicio del poder: Perseguir al ganador
El exconcejal fue enfático al señalar la perversión del sistema electoral y judicial venezolano, donde obtener el favor popular se ha convertido en una sentencia:
«No podemos seguir bajo un esquema donde quien gana una curul, una alcaldía o la propia presidencia, en lugar de recibir su banda o su credencial, recibe una orden de captura, el destierro o la muerte. Es inaceptable que el ejercicio de la soberanía popular sea el pasaporte directo a la cárcel», sentenció Fonten.
Propuesta: Cambio de fondo, no de forma
Para el líder anzoatiguense, la crisis venezolana no se soluciona con leyes «cosméticas» que solo sirven para lavar la cara de instituciones viciadas. Luis Fonten aboga por una reestructuración total del uso del Poder Público:
- Cese de la judicialización: Impedir que las leyes sean armas para aniquilar a la disidencia.
- Respeto a la voluntad popular: Garantizar que cada cargo electo, desde concejal hasta presidente, pueda ejercer sin temor a represalias.
- Justicia para todos: Incluir a los presos militares en cualquier proceso real de pacificación.
«Hay que cambiar de fondo y no de forma. Venezuela no necesita más simulacros de justicia mientras la estructura de opresión siga operando bajo el mismo código de venganza», finalizó Fonten, reafirmando su compromiso con la libertad del estado Anzoátegui y del país desde la distancia forzada del exilio.

