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CARACAS (VENEZUELA) 15/11/2023 - Un grupo de personas participan en una manifestación en apoyo al referéndum consultivo sobre El Esequibo, hoy en Caracas (Venezuela). La Asamblea Nacional (AN, Parlamento) de Venezuela, controlada por el oficialismo, pidió este miércoles al Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) proteger el referendo del 3 de diciembre, promovido por el Gobierno, en el que se preguntará a los ciudadanos si están o no de acuerdo con anexionarse el territorio en disputa con Guyana. EFE/ MIGUEL GUTIERREZ

Con información de Alberto News

Internacionales

LA NUEVA ANTORCHA.– Si hiciéramos un rompecabezas con el mapa político de Sudamérica, habría problemas con las piezas de Venezuela y Guyana. Son países vecinos pero sus respectivos mapas oficiales no casan entre sí. Entre ellos se interpone un territorio que ambos reclaman: la zona conocida como Esequibo o Guayana Esequiba.

Tanto Venezuela como Guyana enarbolan las banderas de propiedad y soberanía sobre este territorio de 160.000 kilómetros cuadrados. Una extensión mayor que países como Inglaterra, Cuba o Grecia que reúne selva tropical, ríos navegables, recursos agrícolas y pesqueros así como reservas de oro, cobre, hierro, yacimientos de gas natural, petróleo y uranio.

La disputa tiene casi dos siglos de historia, pero los reclamos volvieron a la palestra desde hace una década, con el descubrimiento de yacimientos de petróleo y gas. Más recientemente, la avivó el Gobierno de Guyana al autorizar a seis empresas extranjeras, entre ellas la estadounidense Exxon Mobil, para buscar y explotar hidrocarburos en aguas territoriales que, según Caracas, forman parte del área en reclamación. Las diferencias diplomáticas se intensificaron desde 2023, cuando el gobierno de Nicolás Maduro emprendió un camino de reclamación más frontal. Para ello, realizó un referéndum consultivo y promulgó una ley que declara al territorio Esequibo bajo soberanía de Venezuela.

El asunto tiene varias dimensiones. Como dice la internacionalista venezolana Betsabé Molina, quien ha dedicado 25 años a estudiar el conflicto entre Guyana y Venezuela, “para Nicolás Maduro, gran parte del equipo de la Cancillería de Venezuela y parte del equipo político del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), lo del Esequibo es prioridad por tres razones fundamentales: hay riquezas, no solo en petróleo y gas natural, que pueden impactar positivamente en la economía venezolana; es clave tener el control geopolítico, por la cercanía de Guyana con Estados Unidos, y por último, porque es un tema que une. Los venezolanos sentimos al Esequibo como nuestro territorio, así que al impulsar esta lucha, muchos olvidan otros bemoles y se concentran en esta reivindicación histórica”.

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De acuerdo con trabajos realizados por la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales (Faces) de la Universidad Central de Venezuela, quien consiga la soberanía sobre el Esequibo estaría ganando, literalmente, un enorme tesoro. Tierras raras, oro, torio, litio, coltán, silicio, bauxita, cobre, hierro, diamantes y manganeso son apenas algunos ejemplos. Los datos explican que en la Guayana Esequiba las reservas de diamantes pueden estar cuantificadas entre mil y cinco mil millones de dólares; las auríferas, entre 35 y 60 mil millones de dólares. Además tiene yacimientos equivalentes a unos 11.000 millones en aguas territoriales.

A la par de lo económico, la disputa también se profundiza en lo político. “Nicolás Maduro atiza el conflicto del Esequibo para ganar legitimidad a través de un falso patriotismo. Los venezolanos, de 40 años para arriba, crecimos con un mapa que incluía la Guayana Esequiba marcada por rayas rojas, era la Zona de Reclamación. Por eso los derechos de Venezuela sobre el Esequibo nos mueven”, agrega el historiador Marco Álvarez.

Molina y Álvarez coinciden en que todo el discurso busca fortalecer ‘el patriotismo’ y construir un escenario que consolide la narrativa de propiedad venezolana sobre el territorio que, en la práctica, administra el Estado guyanés. Por eso, el Gobierno venezolano decidió incluir a la Guayana Esequiba en la elección de diputados y gobernadores en las elecciones parlamentarias y regionales del 25 de mayo.

También tienen carácter político las posturas de confrontación enarboladas por Maduro y apoyadas por el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge; el ministro de la Defensa, Vladimir Padrino López, y el ministro de Interior, Justicia y Paz, Diosdado Cabello. Mientras tanto, el primer ministro de Guyana, Irfaan Ali, se mantiene incólume en su postura: la disputa por el territorio Esequibo es tema ya discutido y su país es víctima de una violación flagrante de su soberanía.

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En esta línea, el vicepresidente de Guyana, Bharrat Jagdeo declaró, en una rueda de prensa desde Georgetown, el 22 de marzo, que “los asuntos relacionados con la agresión venezolana contra nuestro país y su amenaza a nuestra integridad territorial y soberanía están recibiendo la atención de todo el Gobierno, al más alto nivel, todos los días, y estamos trabajando con socios en todo el mundo para garantizar que cualquier agresión venezolana tenga una respuesta”. Lo hizo en medio de la tensión que han dejado tres eventos que involucran la frontera: las elecciones de representantes del Esequibo en Venezuela, la incursión de un buque de su Armada en aguas territoriales de Guyana y un tiroteo contra seis soldados guyaneses.