El informe anual de la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión del órgano principal y autónomo de la OEA describe un entorno cada vez más restrictivo que afecta a periodistas y a ciudadanos
Con información de El Nacional
Internacionales
LA NUEVA ANTORCHA. — El más reciente informe anual de la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) identificó un patrón sostenido de censura digital en Venezuela, caracterizado por el control progresivo del espacio informativo en internet y la restricción del acceso a contenidos independientes.
De acuerdo con el documento, el Estado venezolano ha implementado mecanismos que limitan el flujo libre de información en entornos digitales, afectando directamente el ejercicio del derecho a la libertad de expresión. Estas prácticas incluyen bloqueos selectivos de portales informativos, interrupciones del servicio de internet y restricciones al acceso a plataformas digitales.
El informe destacó que tales medidas no son aisladas, sino parte de una estrategia más amplia de control comunicacional que impacta el ecosistema mediático y reduce el pluralismo informativo.
Bloqueos, vigilancia y control del entorno digital
La Relatoría adviertió que la censura digital en Venezuela se manifiesta mediante diversas formas de intervención estatal en el entorno en línea. Entre ellas destacan el bloqueo de sitios web de medios independientes y organizaciones informativas, la interferencia en plataformas digitales y redes sociales, y la vigilancia de la actividad en internet y posibles mecanismos de seguimiento a usuarios.
Estas acciones, según el informe, generan un clima de autocensura en periodistas y en ciudadanos, que enfrentan riesgos al difundir o acceder a información considerada crítica.
La Relatoría ya había alertado sobre deterioro progresivo del ecosistema mediático venezolano, acompañado de temor y autocensura generalizada en la sociedad.
El informe señala que la censura digital no solo afecta los medios de comunicación, sino que limita el derecho de la ciudadanía a estar informada. De esta manera, el internet –que en otros países funciona como un espacio de pluralidad– se convierte en un entorno restringido.
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos alertó que esas prácticas vulneran estándares interamericanos de derechos humanos y debilitan los principios democráticos, al restringir el debate público y el acceso a información diversa.
El documento señala también que el uso de herramientas tecnológicas para el control informativo representa un desafío creciente en la región, especialmente en momentos en que las instituciones presentan debilidad o falta de independencia.
Un patrón estructural de control informativo
La Relatoría concluye que la censura digital en Venezuela forma parte de un esquema estructural orientado a limitar el disenso y controlar la narrativa pública. Este modelo combina restricciones tecnológicas con otras formas de presión, como la persecución a periodistas y las limitaciones legales.
El informe insta al Estado venezolano a cesar esas prácticas y a garantizar el acceso libre y sin restricciones a internet, en cumplimiento de sus obligaciones internacionales en materia de derechos humanos.
El documento también alerta sobre el deterioro de la libertad de expresión en el país, en medio de restricciones sistemáticas y debilitamiento institucional.

