Por Juan Velásquez
Opinión
LA NUEVA ANTORCHA.— El proceso de cambio político en una nación debe ser concebido e implementado de forma sistemática y coherente, anclado siempre en la norma constitucional y guiado por la prudencia (sindéresis).

El Riesgo de la Anarquía y la Mediocridad
Las pasiones subalternas y la miopía política están desviando el debate. Hay voces —impulsadas por la mediocridad y el interés personal— que promueven activamente un proceso de invasión o intervención violenta. Estos actores buscan la anarquía, pues solo en el caos pueden alcanzar un protagonismo ilegítimo, creyendo que su utilidad en proyectos personales los posicionará de manera ventajosa. Buscan un puesto por la imposición de los «ungidos», en lugar de por mérito o consenso.
La Propuesta de Ocupación Pacífica y Negociada
Frente al camino primitivo y violento, la opción de una ocupación pacífica —que se articule a partir de la renuncia del ilegítimo y la instauración de una estructura de transición— cobra una fuerza determinante y lógica. Esta vía busca el equilibrio entre las partes, desescalando el conflicto.
La sociedad ha superado la era de las cavernas gracias al desarrollo social y al crecimiento intelectual. El legado de nuestros libertadores no fue la confrontación fratricida, sino la emancipación. En esta era intergaláctica (moderna y globalizada), la vía para el cambio no puede ser primitiva.
El Contexto Global y la Paz
Las grandes potencias mundiales (como China y Rusia) no tienen incentivos para confrontar ni desestabilizar un proceso que se concrete mediante una OCUPACIÓN negociada en PAZ. El consenso internacional es menos propenso a la colisión si la solución es interna, pacífica y acordada.
La Conclusión Imperativa
MADURO RENUNCIA
Reflexión Final
»Aquellos que tienen una actitud grande nunca se verán pequeños.»

