Los más de 1,406 millones de católicos que hay en el mundo estarán pendientes de la decisión que a partir de hoy tomarán 133 cardenales
Con información de Telemundo
Internacionales
LA NUEVA ANTORCHA.- Este miércoles dió inicio el cónclave, la elección más secreta en el mundo, del que saldrá el Papa que dirigirá los destinos de la Iglesia Católica, tras la muerte hace 16 días de Francisco, el primer pontífice de América Latina, cuyo funeral ocurrió el 26 de abril en presencia de miles de fieles, jefes de Estado y miembros de la realeza.
Los cardenales que participan en el cónclave concluyeron el martes sus reuniones previas, tratando de identificar a un posible nuevo papa que no solo suceda a Francisco sino que logre que la Iglesia Católica de más de 2,000 años de antigüedad sea creíble y relevante hoy en día, especialmente para los jóvenes. Antes de iniciar sus trabajos, habrán de jurar total secreto, como ya ocurrió con todo el personal que los asiste.
Aunque provienen de 70 países diferentes, los 133 cardenales electores parecen estar unidos en insistir que para ellos no se trata de si la Iglesia obtiene su primer pontífice asiático o africano, o uno conservador o progresista. Más bien, dicen que la tarea principal que enfrentan es encontrar un papa que pueda ser tanto pastor como maestro, un puente que pueda unir a la Iglesia y predicar la paz.
El cónclave durará el tiempo que les tome a los cardenales elegir al nuevo papa, pudiera ser días o semanas. El elegido debe reunir con dos tercios de los votos para convertirse en papa. El cónclave más largo en la historia empezó en 1268, cuando el Papa Clemente IV murió. Su sucesor fue seleccionado en 1,006 días, es decir 2.9 años después.
Los electores emiten su voto en papeletas y la votación continúa hasta que un candidato obtiene una mayoría de dos tercios, o 89 votos. Después de cada dos rondas de votación, las tarjetas se queman en una estufa especial: si sale humo negro quiere decir que no hay decisión, mientras que el de color blanco significa que se ha elegido un nuevo papa.
Los electores deben tener menos de 80 años y son más diversos, en cuanto a su procedencia geográfica, que nunca. Representan la creciente presencia del catolicismo en África, Asia y América Latina, así como su base de poder tradicional en Europa.
La Plaza de San Pedro, fuera de la misa, está llena de personas tomándose selfis, algunas haciendo el símbolo de la paz mientras posan frente al balcón con cortinas rojas por donde emergerá el Vicario de Cristo electo.
Algunas parejas se abrazaron de lado y hicieron pucheros, mirando sus teléfonos y lejos de las pantallas gigantes que mostraban la ceremonia dentro de la basílica.
Los cardenales quedan aislados del mundo en el Vaticano, entre sus residencias y la Capilla Sixtina, donde votan en secreto —y en silencio— bajo el famoso fresco de Miguel Ángel de “La creación de Adán”, que ocupa el techo de la sala, y su monumental «Juicio Final».
El proceso —ficcionado en el thriller político de 2024 «Cónclave»— se dice que está guiado por el Espíritu Santo y está diseñado para ser tanto contemplativo como libre de interferencias externas.
Para no correr riesgos, la Santa Sede pide a los cardenales que entreguen sus celulares durante la duración del cónclave y desabilita la cobertura móvil en el Vaticano. También planea usar inhibidores de señal alrededor de la Capilla Sixtina y el hotel Domus Santa Marta y la residencia adyacente donde dormirán los cardenales, para impedir la vigilancia y la comunicación con el mundo exterior.

