El pescador de 30 años, oriundo de Cepe, estado Aragua, murió tras una grave infección pulmonar consecuencia de haber sido sumergido en aguas servidas durante su injusta detención
Con información de Agencias
Sucesos
LA NUEVA ANTORCHA.— La comunidad de Cepe, activistas de Derechos Humanos y la sociedad civil venezolana se encuentran hoy de luto y en protesta tras confirmarse el fallecimiento de Jonathan Rodríguez, un joven pescador de 30 años con condición de autismo, cuya vida fue apagada por las secuelas de la brutalidad policial y la persecución política desatada tras las elecciones del 28 de julio de 2024.
Jonathan no era un político ni un activista; era un joven inocente que creció entre la montaña y el mar. Su «crimen», a ojos de las fuerzas de seguridad, fue salir a comprar pan para su familia el pasado 29 de julio, luego de encontrar cerrado el lugar donde iba a cobrar una factura. Al salir de la panadería, efectivos de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) lo detuvieron arbitrariamente, etiquetándolo sin pruebas bajo los cargos de «terrorista».
Crónica de una muerte anunciada por el Estado
Rodríguez permaneció encarcelado injustamente durante más de seis meses. Durante este tiempo, no solo fue privado de su libertad, sino sometido a torturas físicas y psicológicas que deterioraron irreversiblemente su salud.
Según denuncias de familiares y allegados, Jonathan fue sumergido repetidamente en agua sucia de cañería como método de tortura. Esta práctica inhumana le provocó infecciones recurrentes que su cuerpo, debilitado por el encierro y la falta de atención médica oportuna, no pudo resistir.
Aunque fue excarcelado posteriormente, su libertad fue condicional y amarga. Jonathan seguía bajo régimen de presentación ante tribunales, acusado de incitación al odio y terrorismo sin evidencia alguna.
El desenlace fatal
Tras su liberación, Jonathan nunca recuperó su salud. Su familia, pescadores humildes de Aragua, agotó todos sus recursos económicos en exámenes y medicinas intentando salvarlo. Sin embargo, el daño pulmonar causado por las aguas servidas que fue obligado a aspirar en prisión fue letal. Tras ser hospitalizado de emergencia por una infección pulmonar severa, Jonathan falleció una semana después.
Un llamado a poner fin al abuso de poder
La muerte de Jonathan Rodríguez no es un caso aislado, es la evidencia trágica de un sistema que persigue al que piensa distinto y criminaliza incluso a los más vulnerables, como las personas con condiciones especiales.
Elevamos nuestra voz para exigir:
- Justicia para Jonathan: Investigación imparcial sobre los funcionarios responsables de su detención y tortura.
- Libertad plena para los presos políticos: Basta de encarcelar a inocentes y someterlos a condiciones infrahumanas.
- Fin a la persecución: Exigimos el cese inmediato del hostigamiento contra la población civil y el respeto a los Derechos Humanos fundamentales.
La comunidad de Cepe y Venezuela entera lloran hoy a un joven al que el sistema le arrebató el futuro. Que su muerte no sea en vano, sino un grito que despierte la conciencia y la acción para detener tanta crueldad.
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