Héctor Simón Jiménez señala que el trabajador sobrevive con un ingreso que apenas cubre el 0,4% de la canasta básica, mientras el Gobierno y Fedecámaras negocian cambios legislativos sin sectores representativos.
Redacción La Nueva Antorcha
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LA NUEVA ANTORCHA.— El panorama para la masa laboral en Venezuela, así como para sus jubilados y pensionados, ha sido descrito como una lucha de supervivencia que ya suma 26 años. Héctor Simón Jiménez, secretario general de la Unión Regional de Empleados Públicos de Anzoátegui (UREPANZ) y presidente de la comisión electoral permanente de Fetranzoategui, alzó la voz para denunciar el «dramático declive» del poder adquisitivo en el país.
Una economía dolarizada con salarios de hambre
Jiménez destacó la «admirable capacidad de adaptación» que ha tenido el trabajador venezolano, quien ha debido recurrir a la iniciativa propia para subsistir en una economía donde el salario mínimo permanece anclado en 130 Bs. Esta cifra, en medio de una moneda pulverizada por la devaluación y un entorno totalmente dolarizado, ha forzado a las familias a sacrificar rubros esenciales de su dieta.
»Para la familia venezolana es cuesta arriba completar el consumo de proteínas como la carne y los huevos; son los primeros alimentos que se suelen sacrificar debido a la brecha económica», señaló el dirigente gremial.
El «traje a la medida» entre el Gobierno y Fedecámaras
Uno de los puntos más críticos señalados por el vocero de Fetranzoategui es la naturaleza del actual debate salarial. Jiménez califica de «desigual» la consulta que se lleva a cabo, donde un sector laboral específico se sienta a negociar con el Gobierno y el sector empresarial, dejando por fuera a movimientos que poseen una representatividad legítima en la vida laboral del país.
Según el dirigente, el anuncio gubernamental de un «fondo» para atender la situación salarial parece ser parte de un esquema diseñado para favorecer intereses particulares. Denunció, además, que se está revisando el método de cálculo de las prestaciones sociales, una iniciativa auspiciada por Fedecámaras.
Legislación a favor de la inversión, no del trabajador
Héctor Simón Jiménez advirtió que los cambios propuestos a la legislación laboral buscan permitir una «fluida inversión» extranjera, eliminando lo que los empresarios consideran «molestias de índole contractual». Sin embargo, el costo de este atractivo para el capital parece recaer sobre los hombros del soberano.
»Mientras se dan estas primicias y acuerdos a puerta cerrada, los trabajadores y trabajadoras seguimos percibiendo apenas el 0,4% del valor de la canasta básica. Es una manera de vida descomunal y dolorosa para la familia en Venezuela», concluyó Jiménez.

