El Decreto 5.248 marca un punto de giro histórico: la eliminación de misiones emblemáticas obliga a miles de activistas a integrarse al aparato productivo, desatando una guerra interna entre el pragmatismo de Delcy Rodríguez y el ala radical de Diosdado Cabello
Por Alberto García Sánchez
Regiones / Anzoátegui
LA NUEVA ANTORCHA.— El «Estado paternalista» ha recibido una estocada técnica que promete cambiar el mapa político de Venezuela.
Bajo la firma de la presidenta encargada, Delcy Eloína Rodríguez, el Ejecutivo ordenó la supresión de cinco misiones improductivas y siete entes estatales, una medida que ha enviado una onda de choque a las bases del chavismo.
Lo que para el Gobierno es un paso hacia la «eficiencia administrativa» y el ajuste salarial —bajo la sombra de presiones de la administración Trump—, para los sectores radicales es una traición al legado de Chávez.
Por primera vez en dos décadas, los denominados «reposeros» se enfrentan a una realidad inédita: El carnet político del Psuv ya no garantiza el subsidio; ahora, el proyecto de vida es el trabajo.
Claves de la Noticia
- El Decreto 5.248: Publicado el 9 de febrero de 2026, oficializa el desmantelamiento de estructuras como Nueva Frontera de Paz y Jóvenes de la Patria «Robert Serra».
- Fractura Interna: Mientras el PSUV respalda la medida en público, Diosdado Cabello lidera una corriente crítica «aguas adentro», acusando a la gestión de Rodríguez de desmantelar los pilares del poder popular.
- Factor Externo: La narrativa de austeridad busca liberar presupuesto para mejorar sueldos y salarios, respondiendo a las exigencias internacionales de reducir el gasto burocrático parasitario.
- Reasignación: Las funciones de los entes eliminados pasarán a manos de los ministerios de Relaciones Exteriores e Interior, centralizando el control y eliminando la duplicidad de cargos.
La medida no solo busca orden fiscal, sino que actúa como una purga natural: quienes no se adapten a la nueva dinámica productiva quedarán fuera del ecosistema del poder.

