Carta abierta a mis queridos familiares y amigos
Redacción La Nueva Antorcha
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LA NUEVA ANTORCHA.- Hoy, al cumplir un año más de vida, que son un montón, mi corazón está lleno de una gratitud inmensa que quiero compartir con quienes han dado sentido y color a cada paso de mi vida.
Estas ocho décadas no serían más que un número si no fuera por ustedes, por las risas compartidas, los abrazos que sanaron, las palabras de aliento en momentos difíciles y los recuerdos que atesoro como joyas en el alma.
Gracias por estar a mi lado, no solo en los días de fiesta, sino también en aquellos en los que la vida me puso a prueba. No olvidaré jamás la solidaridad expresada en tiempos de quebrantos de salud, cuando Paco (nombre con el que bauticé a mi riñón, sometido a cuatro intervenciones quirúrgicas, luego la vejiga y la añadidura de la próstata), adversidades que superé con éxitos.
A mi familia, gracias por ser mi raíz y mi refugio. Cada uno de ustedes ha tejido parte de mi historia con paciencia, amor y complicidad. A mís bellas y querendonas hijas Evelyn, Gaby, y mi extraordinario Alberto José, que aprovechó la salida de las primeras luces del alba para decirme paa…te quiero! Y que decir de esos luceritos nietos Alessandra, Daleska, Carlos Alexander, Angelo y la hermosísima Ivanna que a cada rato me recuerda el «te quiero abuelito».
Agradecer a Rosita, mi compañera de vida y mis amigos, que con el tiempo se han convertido en hermanos del corazón; gracias por acompañarme en este viaje, por las charlas sinceras, las aventuras y por recordarme que la vida se vive mejor cuando se comparte, en especial a mis excelentes panas Luis del Valle, Eleazar, Ramón Antonio, Carlos, Neptali, Virgilio, en fin, son tantos, que cometo indiscreción en no mencionarlos a todos.
A mi hijo Frank Alexander (+) José Narciso (+) padres(+) abuelos (+) y seres queridos que ya no están físicamente, pero que los llevo conmigo en cada enseñanza que me dejaron, en cada valor que sembraron y en la fuerza que me dieron para seguir adelante.
Es todo un recordatorio de que lo verdaderamente valioso no se mide en tiempo, sino en los lazos que construimos. Hoy celebro no solo la vida, sino el privilegio de haberla vivido rodeado de personas como ustedes.
Que este día sea un brindis por los años vividos, por los que vendrán y, sobre todo, por el amor que nos une.
Albert, con los ojos abiertos acompañando las luces del alba.
10/05/25

