En la emblemática posta de 4×400, John se convirtió en un símbolo de excelencia y perseverancia. Junto a sus compañeros, Moises Zambrano Carrasquel, Eric Davis Phillips Roberts y quien escribe, formaron un equipo imbatible que lograron llevar a casa el triunfo, dejando una huella imborrable en la historia del atletismo nacional.
Por Luis Córdova
Deportes
LA NUEVA ANTORCHA.- Con gran tristeza y conmoción, nos vemos en la penosa obligación de despedir a nuestro querido amigo y hermano, John Alexander, quien falleció recientemente.
La noticia de su partida nos impacta profundamente y deja un vacío irreparable en nuestros corazones.
John Alexander no fue solo un destacado atleta, sino también un verdadero compañero y un pilar en la historia del deporte de nuestro país.
Recordamos con mucho cariño la ocasión en que vistió la camiseta de la Selección Nacional, cuando, en Santiago de Chile en 1974, contribuyó de manera vital a la victoria de nuestro equipo en el Campeonato Sudamericano de Varones. Junto a él, deleitamos a nuestros seguidores y al mundo del deporte con un espíritu de camaradería y dedicación.
En la emblemática posta de 4×400, John se convirtió en un símbolo de excelencia y perseverancia. Junto a sus compañeros, Moises Zambrano Carrasquel, Eric Davis Phillips Roberts y quien escribe, formaron un equipo imbatible que lograron llevar a casa el triunfo, dejando una huella imborrable en la historia del atletismo nacional.
John no solo era un corredor excepcional, sino también un amigo leal, siempre dispuesto a apoyar a quienes lo rodeaban, y su risa contagiosa y su energía positiva iluminaban nuestras vidas.
Deseamos expresar nuestras más sentidas condolencias a su amada familia y a todos sus allegados en este difícil momento.
Sabemos cuánto significaba John para ustedes y queremos que se sientan acompañados en su dolor. Asimismo, extendemos nuestras condolencias a todos los amigos y colegas del mundo del atletismo que tuvieron el privilegio de conocerlo y compartir momentos inolvidables a su lado. Su legado vivirá en cada uno de nosotros y su memoria será siempre honrada en la comunidad atlética y más allá.
John Alexander, te extrañaremos profundamente, pero tu espíritu y tu pasión por el deporte nunca serán olvidados. Hasta siempre, querido amigo.

