Las labores de rescate se intensifican contrarreloj en Caracas y La Guaira con el despliegue de brigadas internacionales, mientras el balance provisional de víctimas se eleva drásticamente a 920 muertos y más de 3.360 heridos
Por William Miquilena CNP 9192
Nacionales
LA NUEVA ANTORCHA. — A 48 horas de la peor catástrofe sismológica que ha golpeado a Venezuela en los últimos 126 años, el panorama en la región central del país es de profunda conmoción y despliegue de emergencia absoluto. Los últimos reportes oficiales emitidos este viernes 26 de junio confirman un incremento drástico en el balance de víctimas, situando la cifra de fallecidos en 920 personas y la de heridos en más de 3.360. Adicionalmente, el número de ciudadanos reportados como desaparecidos mantiene en vilo a las autoridades, estimándose en miles las personas atrapadas bajo las estructuras colapsadas debido al inusual fenómeno sísmico del pasado miércoles 24 de junio.
El siniestro, catalogado científicamente como un «doblete sísmico», constó de dos movimientos telúricos de magnitudes 7.2 y 7.5 en la escala de Richter que fracturaron la corteza terrestre con apenas 39 segundos de diferencia. Los epicentros, ubicados en los municipios Juan José Mora (Morón, Carabobo) y Montalbán (Yaracuy), liberaron una energía violenta que causó estragos sin precedentes. El impacto se ensañó críticamente con el área metropolitana de Caracas —afectando gravemente a sectores como Altamira, Los Palos Grandes y San Bernardino— y con el estado La Guaira, donde la panorámica muestra decenas de infraestructuras residenciales, hospitales y centros comerciales totalmente colapsados o con daños estructurales severos.
En medio de la tragedia, las calles reflejan tanto el dolor como milagrosos relatos de supervivencia. Casos como el de Andrés Escobar, un taxista de 60 años cuyo vehículo quedó aplastado a la mitad por los escombros de un hotel en Caracas mientras dejaba unos pasajeros, personifican el terror vivido: «Las piedras salían disparadas de los edificios; el estruendo fue horrible», relató tras ser rescatado con heridas leves en los brazos. Sin embargo, la presión aumenta drásticamente con la caída de la noche, y los cuerpos de bomberos y protección civil locales han comenzado a verse superados por la falta de maquinaria pesada necesaria para la remoción de las losas de concreto de mayor envergadura.
Ante la magnitud del desastre y la declaración del estado de emergencia nacional, la ayuda internacional ha comenzado a ingresar al territorio de forma masiva. Un total de 25 equipos especializados que suman más de un millar de rescatistas provenientes de 16 naciones ya se encuentran desplegados sobre el terreno. El apoyo incluye el envío de brigadas de búsqueda y salvamento de Los Ángeles y el condado de Fairfax, Virginia, tras coordinaciones de alto nivel, así como asistencia financiera humanitaria de emergencia. Las próximas horas resultan cruciales para el hallazgo de sobrevivientes en los puntos más críticos de la geografía nacional, mientras la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (Funvisis) continúa monitoreando más de 200 réplicas registradas en la franja costera.
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