El dirigente socialcristiano Eduardo Fernández advirtió que la recuperación económica y la paz social del país dependen de un cronograma electoral inmediato, el cambio del CNE y el respeto estricto a la alternabilidad republicana
Con información de Nota de Prensa / Redacción
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LA NUEVA ANTORCHA.— El exdirector de la Ifedec y figura histórica del socialcristianismo, Eduardo Fernández, fijó posición este jueves sobre la coyuntura política que atraviesa Venezuela, enfatizando que la única ruta para destrabar el nudo institucional es el cumplimiento del mandato constitucional mediante elecciones libres y justas este mismo año.
Durante una entrevista con el periodista Juan Carlos Fernández, el dirigente —apodado «El Tigre»— expresó su preocupación por la lentitud en la liberación de los presos políticos y la persistente crisis económica. «Me preocupa la inflación galopante y que el ingreso de la familia no alcance para lo básico. Para resolver esto, necesitamos un gobierno con legitimidad de origen, y esa legitimidad solo la da un proceso electoral bien hecho», aseveró.
Urgencia de un nuevo CNE
Fernández fue categórico al señalar que el actual Consejo Nacional Electoral (CNE) no ofrece las garantías necesarias para un proceso confiable. «No puede haber elecciones mientras tengamos este CNE; hay que construir un clima que permita que los resultados sean respetados y reconocidos por todos», afirmó, al tiempo que rechazó la idea de posponer los comicios por dos o tres años bajo la excusa de una estabilización previa.
En cuanto a la situación del Ejecutivo tras la detención de Nicolás Maduro y la asunción de funciones por parte de Delcy Rodríguez, Fernández instó a la actual administración a actuar con patriotismo. «Ojalá la señora Rodríguez se inspire en ejemplos como el de Wolfgang Larrazábal y contribuya a que regresemos a la normalidad democrática. La nación le reconocería el gesto de facilitar una solución pacífica».
Un nuevo «Puntofijo» para el siglo XXI
Haciendo una analogía con la historia republicana, Fernández abogó por un gran consenso nacional inspirado en el espíritu del Pacto de Puntofijo. Criticó tanto la atomización de la oposición como las divisiones internas del oficialismo, instando a los líderes a poner el «amor por Venezuela» por encima de las vanidades personales y los intereses partidistas.
»El problema no es reformar la Constitución, es cumplirla», sentenció Fernández. Propuso un programa de cinco puntos para la reconstrucción del país:
- Más y mejor democracia: Fortalecimiento de las instituciones.
- Reactivación económica: Apertura a la inversión privada nacional e internacional.
- Justicia social: Erradicación de la pobreza extrema.
- Combate a la corrupción: Transparencia administrativa total.
- Servicios públicos: Mejora inmediata en salud, educación y vialidad.
Finalmente, el veterano político envió un mensaje de optimismo a la ciudadanía: «No nos dejemos robar la esperanza. Vienen tiempos mejores si los venezolanos decidimos resolver nuestros problemas bajo el amparo de la Ley».
Las declaraciones de Fernández resuenan en un momento donde la comunidad internacional y los sectores internos debaten sobre la duración de la transición y el papel de las nuevas figuras en el poder.

