Vie. Ago 14th, 2026

No descarta que la revocatoria de la licencia a Chevron pueda revertirse

Con información de Efecto Cocuyo

Internacionales

LA NUEVA ANTORCHA.- El economista Francisco Rodríguez aseguró que el segundo gobierno de Donald Trump, que recién comenzó en enero, tiene un enfoque muy distinto al que fue su «política de máxima presión» cuando llegó por primera vez a la Casa Blanca en el año 2016.

Por el contrario, ahora se enfoca en alejarse del conflicto político interno venezolano para entablar negociaciones directas con el líder chavista Nicolás Maduro, como lo demostró la visita de su enviado especial, Richard Grenell, quien estuvo en Caracas a finales de enero y acordó con Miraflores reiniciar los vuelos de deportación de venezolanos.

En la entrevista con la directora general de Efecto Cocuyo, Luz Mely Reyes, en la edición número 391 del programa #ConLaLuz, Rodríguez dijo que, a pesar de los dos enfoques diametralmente opuestos en la Casa Blanca sobre cómo tratar el caso venezolano, lo que ha hecho Trump debilita a la oposición porque aún no se ha reunido con Edmundo González Urrutia, pese al encuentro virtual que sostuvo el líder opositor venezolano en el exilio con el secretario de Estado, Marco Rubio.

Un gobierno y dos enfoques sobre Venezuela

«Richard Grenell se reúne con Maduro, Marco Rubio se reúne con Edmundo González. Lo que sí vemos es que Trump no se ha reunido con Edmundo González como sí lo hizo en su primer gobierno. Creo que la posición que pareciera estar tomando el presidente Trump en este momento es de que se está apartando del conflicto político interno de Venezuela y diciendo que hay temas que tratar en una relación de gobierno a gobierno», destacó durante la conversación.

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Aseguró que el papel de la oposición en este momento es complejo, pero revela las divisiones que hay dentro de la administración de Trump sobre el país, que para Rodríguez en esta oportunidad por la situación geopolítica mundial y las prioridades del republicano, nuestro país pasó a ser «un actor secundario».

«Nos tenemos que acostumbrar a que Venezuela en este momento no es una preocupación ni prioridad para EEUU, como lo fue en la primera administración de Trump. Eso lo que quiere decir es que lo que se haga sobre Venezuela es un objeto secundario de negociaciones políticas, de intercambio o canje de votos entre distintos actores y esto puede introducir muchísima volatilidad a nuestra realidad», afirmó.

Y de los adversarios del chavismo en este momento en su relación con EEUU añadió que «sobre la oposición es complejo, hay información que no se conoce directamente, no sabemos qué contactos ha habido. Hay un reflejo de las divisiones que tiene la administración Trump en política exterior sobre Venezuela. Por un lado, vemos a Marco Rubio, al asesor de seguridad nacional y los legisladores republicanos, por otro a Richard Grenell que parecieran ser dos visiones diferentes. El de Grenell es un enfoque de acercamiento con las autoridades venezolanas porque el interés de EEUU es lidiar con estos problemas (migración y seguridad nacional», sostuvo.

Qué esperar de la salida o no de Chevron

Rodríguez habló del impacto que tendrá la salida de Chevron, pero rescató el anuncio de Grenell de este jueves 13 de marzo, y posteriormente la confirmación de Jorge Rodríguez, sobre la reanudación de los vuelos de deportación, lo que indica que puede haber negociaciones tras bastidores.

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Si este enfoque priva, la Ofac podría revertir la revocatoria de la licencia a Chevron si se aceleran las deportaciones como espera Trump y esgrimió como una de las razones para que la petrolera estadounidense saliera de Venezuela y le dio plazo hasta el venidero 3 de abril.

«Algo que no debería sorprendernos es que veamos el 3 de abril que la Ofac publica otra extensión de 30 días para el caso de Chevron. Es una forma en la que la Ofac ha actuado y hemos visto con varias licencias que renueva cada 3 o 6 meses. Si lo que están es reconsiderando las decisiones, o que tal vez no sean tan estrictos como se había pensado inicialmente, podemos entrar en un lapso de renovaciones mes a mes o tres meses a tres meses que permitiría mantener a Chevron con operaciones en Venezuela, pero siempre bajo el llamado de que pudieran ser suspendidas si esas negociaciones entre Venezuela y EEUU no dan los frutos que el gobierno estadounidense está esperando», aseveró.

PIB podría caer 10 %

De lo contrario, según las estimaciones del economista, la salida de Chevron podría representar una caída del 10 % del Producto Interno Bruto (PIB) venezolano, ya que el 25 % de las exportaciones petroleras del país provienen de la explotación que hace la estadounidense en los tres campos que opera dentro del país.

Recordó que Trump mantiene una política de incertidumbre con anuncios que en algunos casos pospone o revierte como pasó con Colombia y después con los aranceles a México y Canadá, que en par de ocasiones las ha popuesto y el caso venezolano podría entrar allí, lo que dependerá de cuántas deportaciones asuma el chavismo y la respuesta de la Casa Blanca sobre este aspecto.

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Además, al asumir las operaciones de Chevron, no se sabe en qué capacidad está Pdvsa para hacerlo, si logrará mantener el ritmo de esa actividad y al no poder introducir petróleo en el mercado interno de EEUU, debe mirar a sus socios como China y otros mercados a los que deberá acudir con descuentos.

«El gobierno venezolano buscaría estrategias para mitigar los efectos, aunque las sanciones seguirían teniendo un impacto», destacó.

Añadió que «las negociaciones que podríamos ver entre el gobierno de EEUU y Venezuela van a estar centradas en esos intereses económicos y de seguridad nacional de Estados Unidos y cuál puedenser la ganancia de las negociaciones con Venezuela. Eso va a hacerlo muy distintas de lo que fueron en la administración Biden donde la necesidad de acuerdos políticos con la oposición, la necesidad de un proceso transparente estaba como uno de los primeros puntos en la agenda de discusión», sentenció.