Mié. Jul 29th, 2026

Este análisis refleja la visión de quienes han seguido de cerca la evolución del pensamiento económico venezolano desde la academia hasta la crisis actual

Por Alberto García Sánchez

Nacionales

LA NUEVA ANTORCHA.— Desde las aulas de la UCV, en aquella cátedra de Economía Política de Raúl Agudo Freites, hasta el seguimiento actual de voces autorizadas como Luis Oliveros (Econométrica) y el profesor José Guerra (IESA), el debate sobre la dolarización en Venezuela ha pasado de ser una teoría académica a una urgencia de supervivencia. Hoy, con un signo monetario pulverizado, la nación se enfrenta a una realidad ineludible: la dolarización de facto es el único dique de contención ante la voracidad de los precios y el fracaso de las políticas cambiarias del régimen.

El espejismo del control y la realidad del mercado

​El sostenimiento del Control Cambiario ha sido la bandera de un gobierno que teme que su eliminación signifique su caída definitiva. Sin embargo, la realidad ha impuesto su propia ley. Aunque la dolarización informal ayudó a frenar la hiperinflación de 2017-2022, el escenario al 24 de enero de 2026 presenta nuevos y alarmantes desafíos.

​El Banco Central de Venezuela (BCV) ha fijado hoy una tasa oficial de 355,55 bolívares por dólar, una cifra que intenta reducir la brecha cambiaria pero que, en la práctica, evidencia la caída libre de nuestra moneda, que inició este año en 301 bolívares.

Salarios de hambre: La «vergüenza» de los 30 centavos

​A pesar de la estabilidad macroeconómica que el uso del dólar pretende proyectar, el impacto social es devastador. La dolarización informal protege a quien posee divisas, pero condena a la clase trabajadora:

  • Poder adquisitivo: Los sueldos en bolívares han sido borrados del mapa.
  • Salario Mínimo: La asignación actual se ubica por debajo de los 0,30 centavos de dólar diarios. Una cifra que el análisis califica, sin ambages, como una verdadera vergüenza nacional.
  • Erosión del consumo: Incluso en el sector privado, los salarios en dólares se han estancado frente a una revalorización de la divisa que encarece el costo de vida, profundizando la desigualdad.
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Petróleo y geopolítica: La mirada puesta en el 28 de enero

​El alivio a la escasez histórica ha llegado, en parte, por las intervenciones y el flujo de crudo canalizado por intereses estadounidenses, lo que proyecta un crecimiento del sector petrolero cercano al 30% para este 2026. No obstante, los expertos advierten que este crecimiento es frágil sin reformas fiscales profundas que eviten el regreso de las brechas paralelas.

​La economía venezolana vive hoy en una tensa calma, a la espera de los anuncios que el gobierno de los Estados Unidos emitirá el próximo 28 de enero. En este complejo escenario post-Maduro, la urgencia es clara: se requieren políticas que eleven el salario real mediante inversión productiva y una protección social que deje de ser una ilusión estadística.

Conclusión

​Venezuela no ha formalizado la dolarización por falta de reservas fiscales, pero el dominio del billete verde es total. El país sigue atento; la recuperación económica no puede seguir dándole la espalda al trabajador, cuya capacidad de compra se desvanece mientras el dólar paralelo sigue su ascenso imparable.

Nota del Editor: Este análisis refleja la visión de quienes han seguido de cerca la evolución del pensamiento económico venezolano desde la academia hasta la crisis actual.