“El hermano que es de humilde condición, gloríese es su exaltación” Sermón: Santiago 1:9-11
José “Cheo” Salazar
X: @Cheotigre
Opinión
LA NUEVA ANTORCHA.- Las personas humildes, en mi opinión, deben ser reconocidas. Máxime cuando las hemos visto durante toda la vida ejerciendo una dura profesión, no para enriquecerse, solo para sobrevivir o mejor para vivir dignamente. Ese es el caso de Aquiles Rafael Zerpa, a quien califico, sin temor a equívocos, como el trabajador informal (Buhonero) más viejo de la ciudad. En edad y en tiempo ejerciendo la actividad es el decano. Una vida en el oficio. El que trabaja no come paja.
Aquiles Rafael Zerpa vino al mundo el 9 de marzo de 1949, en El Tigre – calle Anzoátegui. Estudió la primaria en la escuela Juan Antonio Pérez Bonalde – Catia – Caracas, dónde alternó sus clases con la venta en las calles de la Parroquia Sucre de bolsas de cemento a Bs. 0, 25 (un mediecito), crema dental Colgate 3 por Bs. 2 y quincallería en general. Fue el inicio de un largo camino, que continúo y continúa en El Tigre, en la actividad comercial informal. No se rinde y, dice con orgullo, ahora es cuando. Es un trabajador insigne.
El trabajo en la actividad comercial informal, lo ha llevado a tener puestos fijos en el antiguo mercado de la calle Guevara Rojas – Hoy mercado Turístico – mercado de Pueblo Norte y el mercado de la calle Miranda, de los cuales conoció desde que los construyeron. Nunca se mantuvo en ellos. El trabajo del buhonero es en la calle y en la calle se ha mantenido y se mantiene. En la actualidad esta ubicado en la acera de la farmacia Multi ahorros de la calle Sucre, donde tiene varios años y una clientela cautiva. No tiene competidor. Una clientela cautiva.
Hijo del riocaribero Pablo Lugo y la zaraceña Carmen Zerpa, quien tiene 95 años y está invidente, Aquiles Rafael Zerpa, con su proverbial humildad, confiesa que mantiene a su querida madre con las pocas ganancias de su trabajo y la ayuda de un sobrino. Y, como nunca faltan los inescrupulosos, tiene que estar bien pendiente de la mercancía que exhibe sobre una sabana para que no lo roben, empero, ha sido víctima de timadores, que lo han engañado con el pago móvil. El tostoncito no lo ayuda mucho. La calle, aunque la conozcas es siempre peligrosa. Hay que tener ojo avizor.
En sus largos años como trabajador informal vendió animalitos, la polla de caballos que popularizó el desaparecido y siempre bien recordado Pablito Rivas. Esos juegos no siempre fueron legales, por lo que era prohibida su venta, lo que lo expuso en varias oportunidades a tener que lidiar con las autoridades policiales quienes lo detenían y ponían a la orden de los prefectos del momento, los cuales lo amenazaban diciéndole “Sí vuelves a caer te vamos a aplicar la Ley de Vagos y Maleantes”. Eso nunca paso del susto. Era intimidación sin represión efectiva. En todo caso siempre estuvo alerta. El guerra avisada no muere soldado.
Aquiles cuenta que en una oportunidad lo llevaron detenido, lo metieron en una celda con los azotes de barrio Tizón y Simón Bembón. El primero lo agredió pegándoles con una botella de Pepsi Cola grande y el segundo lo defendió. En ese momento, apareció el Prefecto Guillermo Arreaza Arcas, quien lo sacó de inmediato del calabozo, lo puso en libertad y mientras ejerció la prefectura, disfrutó de libertad para trabajar sin presión y amenaza de ningún tipo, porque se hicieron amigos. Entonces, en ese tiempo, trabajó bien relajado porque se sentía “Guapo y apoyao”. El que a buen árbol se arrima, buena sombra lo cobija.
Nuestro personaje es un hombre de condición humilde, que exaltamos y visibilizamos en este destello, para que cuando, nuestros eximios cronistas, historiadores e investigadores decidan escribir la verdadera y autentica historia de la capital del sur del estado Anzoátegui, lo incluyan en el disco duro de nuestra memoria histórica ¡Vale la pena!
sjose307@gmail.com …0414 3838097 …El Tigre, agosto de 2024

