Jue. Sep 17th, 2026

“La patria no es la tierra. Sin embargo, los hombres que la tierra nutre son la patria”
Rabindranath Tagore (1861-1941)
Poeta, y filósofo indio

Por José «Cheo» Salazar
X: @Cheotigre

Opinión

LA NUEVA ANTORCHA.– Fue un modesto hotel, el cual fundó en la década del 50 el lusitano José Da Silva, luego fue heredado por su yerno, Alberto Fernández quien en el año 1971, se lo vendió a su paisano, Joao Da Roche que ya tenía algunos años trabajando el ramo de las panadería en Anaco. Al adquirir el hotel vendió y se vino a El Tigre con toda la prole. En la zona dónde estuvo ubicado el hotel, por muchos años y hasta que fue construido el antiguo Terminal de Pasajeros, en la esquina noroeste de El Luchador, fue el lugar predilecto por los chóferes de autobuses para cargar y descargar los pasajeros de las rutas extraurbanas. Era el Terminal de Pasajeros a cielo abierto, lo que le procuraba un gran movimiento a ese espacio geográfico y por ende proveía de una gran clientela al Hotel Primero de Mayo y a todos los negocios similares del sector. Había para todos. El Tigre estaba en proceso de consolidación como ciudad. Eran tiempos de un arroz a la cubana a Bs. 1, frías a Bs. 0,50, Pepsi a Bs. 0,25 y, el país poseía una moneda efectivamente sólida. El poder adquisitivo del bolívar era colosal con relación al actual. Tiempos que no volverán.

El Hotel Primero de Mayo, cuenta con unas 24 habitaciones – ahora todas tienen aire acondicionado – el carácter popular, le permitía en sus primeros años, ofrecer las habitaciones con ventilador por el módico precio de Bs. 8,oo de los de antes, que no eran fuertes ni débiles, sencillamente eran bolívares con un gran poder adquisitivo. El señor Joao Da Rocha, el cual lamentablemente falleció en el año 1987, desde que asumió la administración, gestión y atención del negocio, contrató poco personal. El servicio siempre estuvo a cargo de la familia. La esposa Rosa Augusta de Jesús, que hoy está jubilada, le pasó el testigo a los hijos. María Natalia ( en la gráfica con el autor), Paolo Jorge, Joao Manuel, María Teresa, María Herminia y José Luís. Ellos conocían la actividad a la perfección, lo que les permitió, desde que abrían las puertas hasta que cerraban a altas horas de la noche, brindar un excelente servicio. Cada quien en su sitio y puesto de trabajo. La rutina del trabajo fue para ellos una forma de vida. El trabajo dignifica.

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Los únicos trabajadores, ajenos a la familia, que tuvo el hotel fueron Antonio Aguilar – no es cantante – quien era el recepcionista y la señora Cipriana Gutiérrez en el oficio de camarera. La clientela más asidua, continúa y constante fue y es la de viajeros, vendedores foráneos y gente de paso, principalmente, por mucho tiempo los brasileros que viajaban desde Manaos y otras partes del norte de ese gran país hasta las playas orientales, las cuales le quedan más cerca que las de Río de Janeiro. También fue y es el sitio de encuentro de los recolectores de patilla. El hotel posee un amplio estacionamiento que continúa en servicio y además ofrecía el servicio de bar, restaurante, fuente de soda, televisión por cable, más la amabilidad, gentileza y cortesía de los dueños, lo cual lo convirtió en el espacio predilecto para esos trabajadores del campo, los cuales tenían que esperar el pago de su salario el cual cobran diariamente. No hay personal fijo en la recolección de patillas. Es un trabajo a destajos. Jornada trabajada y cancelada. Un, lamentablemente fallecido amigo, que visitaba todas las tardes la barra del bar y hasta que cerraban fue el jubilado de la industria petrolera Oswaldo Guerra. Unas frías, la cena y una buena conversación de lo humano y lo divino con los portugueses y algunos otros clientes, le liberaban el estrés. Luego se retiraba a su casa, para entregarse a los brazos de Morfeo, con gran tranquilidad. Genio y figura hasta la sepultura.

Los años que la familia Da Roche tiene en El Tigre, la relación con los demás miembros de la colonia lusitana y la vocación de servicio que los caracteriza, les granjeó la confianza del gobierno de su país de origen y también la de sus compatriotas en la zona sur del estado Anzoátegui, al extremo de que, para los efectos de los procesos electorales, las boletas de votación llegaban al Hotel Primero de Mayo y el negocio, se convertía de hecho en un consulado subrogante, del oficial ubicado en Caracas. Fue gente y los que sobreviven son gente humilde, trabajadora, laboriosa, disciplinada y siempre dispuesta, a dar el todo por el todo para ser útiles, sin buscar reconocimientos especiales. En el deporte, como buenos europeos, su gran pasión es el fútbol. María Herminia, que contrajo nupcias con su paisano Manuel Da Silva Cardoso, poseen dos hijos. La Ing. Mariela y Ricardo “Cuqui” Da Silva, quien es jugador regular del equipo «Dynamo Puerto Fútbol Club», club profesional que participa en la Segunda División de Venezuela y tiene su sede en Puerto La Cruz. Un orgullo tígrense.

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La colonia portuguesa que llegó, cuando se abrió la inmigración en Venezuela a finales de los años 40 y la década de los 50, vino a trabajar y, a contribuir con su esfuerzo, dedicación y empeño al desarrollo de nuestra patria. Las generaciones de portugueses que fundaron, consolidaron y hasta el día de hoy, mantienen con las puertas abiertas al Hotel Primero de Mayo (el área del restaurante cerró y está arrendado la cadena PHARMAZONE), podemos afirmar sin temor a equívocos, han trabajado y trabajan con ahínco, fervor y mucha disciplina, para contribuir desde ese popular negocio con el desarrollo económico, social, cultural y deportivo de El Tigre. Los portugueses han nutrido nuestra tierra, nuestra tierra los ha nutrido a ellos y eso los convierte en compatriotas. Los hijos de lo primeros inmigrantes portugueses son nacionales. Los tígrenses nunca lo olvidéis, somos multiétnicos. Un crisol de culturas.

En estos humildes destellos, los consideramos personajes destacados de nuestra ciudad. Ellos han enriquecido y enriquecen la historia del pueblo. Eso obliga e indica a nuestros eximios escritores, cronistas e historiadores locales que no los deben olvidar a la hora de escribir la verdadera y autentica historia de la ciudad e incorporarlos, con todos los honores, al disco duro de nuestra memoria histórica ¡Vale la pena!
sjose307@gmail.com …0414 3838097 …El Tigre, noviembre de 2025