Por Ronny Leonardo Padrón Pérez
Opinión
LA NUEVA ANTORCHA.- Se ha dicho, pero no está demás reiterarlo: la continuidad de la democracia en América depende en grado sumo de la restauración constitucional en la República de Venezuela. El domingo 28 de julio de 2024 tuvo lugar el mayor fraude electoral en la historia de la humanidad, ello en virtud de la prueba incontrovertible respecto a su materialización: la publicación de las actas de votación por decisión de la Mesa de la Unidad Democrática.
No es poca cosa que al ladrón se le capture en flagrancia, mucho menos cuando se habla de un sistema político dominante desde hace 25 años, con todo el poder implícito de fungir como gobierno nacional.
Vamos entendiendo por qué la comunidad democrática de naciones en especial los países del continente van asumiendo una postura favorable al restablecimiento democrático en nuestra Pequeña Venecia, muy distinto de aquella indiferencia colectiva ante el escandaloso expediente del régimen de facto socialista como violador sistemático de los derechos humanos.
Lo que no pudo lograrse con la certificación mundial de un infinito registro de atrocidades ejecutadas contra ciudadanos venezolanos por parte del Estado nacional, desde asesinatos, lesiones, desapariciones forzadas, prisión política generalizada, hasta alcanzar el depurado estado de indefensión actual con la llamada libertad condicional para toda la sociedad; es solo ahora por el triunfo del 28J cuando se alcanza.
Lo que está en juego es la estabilidad política de todo un continente. Si resulta imposible garantizar el ejercicio pleno del poder político por parte de los ganadores certificados en los procesos comiciales, será evidente que el sistema democrático interamericano carece de sustento, pues dependerá de la sola voluntad de autócratas dispuestos a asaltar el poder, sin temor a represalia, y de allí a una percepción de autodefensa como mecanismo expedito para salvaguardar la soberanía popular, hay solo un paso.
En definitiva, se trata del instinto de conservación a escala colectiva de las democracias americanas lo que garantiza en última instancia la recuperación plena del orden constitucional en la República de Venezuela mediante la aplicación perentoria de todas las medidas necesarias conforme al Derecho Internacional Público, sea antes, durante o después del 10 de enero de 2025. Oración y trabajo.
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