Dom. Jul 12th, 2026

Por Ronny Leonardo Padrón Pérez / caballeropercivall@gmail.com

Opinión

LA NUEVA ANTORCHA.- Ciertamente, descomponer los cimientos de la sociedad, ha sido parte fundamental en la estrategia política aplicada desde el 02 de febrero de 1999 por el régimen de facto, socialista, genocida y narcoterrorista dominante en la República de Venezuela, receta continuada a partir del año 2013.

Tal accionar obedeció a un axioma ya conocido por todos los regímenes totalitarios según el cual aquella institución despojada de fundamento ético tiende a someterse al poder constituido, y con ella la sociedad bajo su influencia. Así entonces llegaremos a comprender en mejor medida esa complacencia del PSUV (actual representante político del sistema dominante) ante la perversión notoria, pública y comunicacional de todas y cada una de las organizaciones fundamentales del Poder Público en sus niveles político territoriales, que hace de la actual República de Venezuela un Estado Fallido.

Lo anterior, que debería ser un motivo de grave inquietud para cualquier gobernante democrático, en nuestro país ha llegado a constituir política de Estado, entendiendo que pasados 25 años de socialismo es apenas ahora cuando la sociedad democrática venezolana da muestras de real voluntad, capacidad y disposición para restablecer plenamente el orden constitucional, ello a contracorriente de un entramado institucional obediente al régimen político dominante, prueba fehaciente de cuán importante es el funcionamiento institucional conforme a derecho de todos los órganos del poder público, garantía de permanencia para un sistema democrático de libertades, inmune ante cualquier pretensión totalitaria.

Considerando como fuere que todo ese entramado institucional del Estado venezolano está conformado por millones de ciudadanos que en su momento hicieron caso omiso del juramento y compromiso constitucional de servicio patriótico para con la república, conducta inherente a todo cargo en la función pública, se hace perentorio que el proceso orgánico de restauración plena de la República de Venezuela alcance a contar con un capital humano del todo ajeno a lo que ha representado ese personal asalariado del régimen de facto. Oración y trabajo.

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