Por Ronny Leonardo Padrón Pérez
Opinión
LA NUEVA ANTORCHA.- Considerada la filosofía que valora por igual a todas las opiniones sobre la moral, resulta sencillo colegir que su preponderancia no podía sino constituir basamento para sistemas políticos opresores, depurada representación de valores contrarios a la cristiandad.
Porque si a ver vamos la civilización occidental debe su vigente primacía en razón de esa voluntad gregaria por adecuar su proceder conforme a las pautas del Evangelio, conceptos que no por casualidad son de naturaleza dogmática, y cuyos resultados están a la vista. Muy por el contrario, la actual irrupción del relativismo ético, procurándose espacios del todo inmerecidos se traduce no más que en desgracias para quienes se atreven a secundarle, pues pretende extinguir todo limite sobre los alcances individuales y colectivos de la conducta humana.
Ejemplos actualizados sobre tan particular forma de pensar y actuar se hallan en el redivivo culto a la fuerza bruta, el antinatalismo global, y la exaltación de la denominada sexo diversidad, contrariando incluso a la ciencia exacta. Así entonces regímenes de facto como el de la Federación de Rusia se ufanan de promover guerras de agresión como instrumento para resolver conflictos, premisa cuya racionalidad solo encuentra nicho entre relativistas.
Qué decir de los abortistas, preclaros representantes del antinatalismo mundial, tan audaces como para negar el momento mismo de la concepción como iniciador de la vida, incluso ahora con la ciencia descifrando hasta el ADN. Entonces nos dirán: ¿Qué mejor estrategia esclavista que esa de diezmar a los pueblos atacándolos desde su propia generación?
En lo que respecta a la exaltación de la sexodiversidad como alternativa de vida, resulta un despropósito de tal magnitud que hasta la propia ciencia no hace más que detallar el porqué de las varias imprecaciones que ya le fueron reservadas desde la Escritura Sagrada. Porque son muchas las razones que nos llevan a afirmar que la ética cristiana sí prevalecerá. Oración y trabajo.
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