Mié. Jul 29th, 2026

La Casa Blanca respalda la ofensiva de la Fuerza de Tarea Conjunta Southern Spear, que ya suma cerca de 150 bajas bajo la doctrina de «conflicto armado» contra los carteles

Con información de Agencias

Internacionales

LA NUEVA ANTORCHA.— El Comando Sur de los Estados Unidos (SOUTHCOM) ratificó la ejecución de un nuevo «ataque cinético letal» que resultó en la muerte de tres individuos vinculados a organizaciones de narcotráfico. La operación se llevó a cabo el pasado viernes 20 de febrero de 2026 contra una embarcación en el Océano Pacífico oriental, confirmando la continuidad de la agresiva campaña militar iniciada bajo la administración del presidente Donald Trump.

​El operativo fue dirigido por la Fuerza de Tarea Conjunta Southern Spear, bajo el mando del general Francis L. Donovan. Según el comunicado oficial emitido a través de la red social X, la inteligencia militar confirmó que la embarcación operaba en rutas conocidas de tráfico ilícito. La acción, que fue documentada en video mostrando la destrucción total del objetivo, no dejó heridos ni bajas entre el personal estadounidense, reafirmando el uso de tecnología de ataque remoto de alta precisión.

​Este evento se produce apenas días después del 17 de febrero, cuando otra incursión simultánea en el Pacífico y el Caribe dejó un saldo de 11 muertos. Desde que se intensificó esta ofensiva en septiembre de 2025 —enmarcada en una estrategia que ya incluyó la captura en enero del líder venezolano Nicolás Maduro—, se estima que al menos 148 personas han muerto en este tipo de enfrentamientos directos en alta mar. El gobierno estadounidense ha justificado estos ataques alegando que el país se encuentra en un «conflicto armado» contra los carteles de la región.

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​Sin embargo, la campaña ha generado una fuerte controversia internacional. Ben Saul, Relator Especial de la ONU sobre derechos humanos y contraterrorismo, calificó recientemente estos anuncios como confesiones de «asesinato de civiles en el mar», exigiendo que los líderes de EE. UU. rindan cuentas ante la justicia internacional. Las críticas se centran en la falta de pruebas públicas que vinculen a los fallecidos con delitos específicos y en reportes que sugieren ataques contra supervivientes de naufragios en operativos previos.

​Pese a la presión de legisladores demócratas y organismos humanitarios, la Casa Blanca y el Departamento de Defensa han reafirmado que no detendrán las operaciones. Fuentes del Pentágono señalan que la vigilancia se mantendrá en niveles máximos en el Caribe y el Pacífico, utilizando activos navales de última generación para interceptar y neutralizar cualquier amenaza «narcoterrorista» antes de que alcance las costas estadounidenses.