Lo dejaron en libertad después de 1 año y 8 meses tras mantenerlo drogado y bajo torturas
Por William Miquilena
Sucesos
LA NUEVA ANTORCHA.— Lo que comenzó hace décadas bajo la consigna de «Patria, Socialismo o Muerte» ha terminado por revelar su verdadera naturaleza: un régimen que, tras una piel de oveja, ha actuado como un lobo feroz contra su propio pueblo. Así lo afirmó el dirigente Miguel Palacios, en una contundente denuncia pública que expone las cicatrices de la represión en Venezuela.
Palacios fue enfático al señalar que el sistema actual ha perfeccionado el arte de «tirar la piedra y esconder la mano», utilizando plataformas mediáticas como Con el Mazo Dando y La Hojilla para criminalizar a ciudadanos mientras, en la sombra, las fuerzas de seguridad ejecutaban el terror.

Un despertar del calabozo: El caso de Juan Vicente Perdomo
La denuncia central se enfoca en la reciente excarcelación condicionada del joven deportista y luchador social, Juan Vicente Perdomo, quien permaneció secuestrado por el Estado durante un año y ocho meses.
Según Palacios, el paso de Perdomo por los centros de reclusión no fue un proceso judicial, sino un descenso al horror:
- Tortura Física y Psicológica: El joven presenta fracturas visibles en dedos y manos, evidencias de castigos constantes.
- Narcotización Forzada: Se denuncia que, durante gran parte de su cautiverio, Perdomo fue mantenido bajo efectos de drogas para quebrantar su voluntad.
- Deterioro de Salud: El luchador social abandonó las celdas padeciendo múltiples patologías contraídas en el encierro.


La «Libertad» como nueva forma de tortura económica
Miguel Palacios calificó de «perversa» la medida de presentación impuesta al joven. A pesar de que Perdomo fue secuestrado en su domicilio en Barcelona, Anzoátegui, el tribunal le exige presentarse cada tres días en la ciudad de Caracas.
»Saben perfectamente que el joven vive en Barcelona. Obligarlo a viajar a Caracas cada 72 horas es una condena al hambre o a la recaptura, sabiendo que el costo de cada viaje supera los 100 dólares, una cifra inalcanzable para cualquier venezolano de a pie», sentenció Palacios.
El fin del engaño
Para Palacios, el caso de Juan Vicente es el vivo reflejo de un régimen que promovió la división y el odio para mantenerse en el poder. La denuncia cierra con un llamado a la conciencia nacional e internacional sobre los métodos de un «Estado represor» que utiliza el sistema de justicia como un brazo ejecutor de venganzas políticas.
»Ya no pueden ocultarse tras discursos de amor al pueblo. Las manos fracturadas de Juan Vicente y los rostros de los presos políticos son la prueba irrefutable de que los lobos ya no pueden usar la piel de oveja», concluyó.

