Jue. Jun 25th, 2026

Hoy se conmemora el aniversario luctuoso de Ramón Celestino Martínez Sotillo, baluarte de la música en Anzoátegui, cuya maestría en el saxofón marcó una era en la Banda Marcial del estado y la orquesta de Rafito Lara.

Con información de Nota de Prensa

Variedades / Barcelona

LA NUEVA ANTORCHA. — Este 6 de mayo se cumplen 34 años de la partida física de Ramón Celestino Martínez Sotillo, conocido y venerado por el pueblo como «Tino Parra». Barcelona recuerda hoy a uno de sus hijos más ilustres, un músico de todas las fases que durante 50 años fue columna vertebral de la Banda Marcial del Estado Anzoátegui. Su virtuosismo no conoció fronteras de género; lo mismo cautivaba interpretando piezas académicas como «Anillo de Hierro», «Poeta y Aldeano» o «El Barbero de Sevilla», que ponía a bailar a multitudes con el sabor del porro en «Alumbra Luna» o «La Novia de Naiguatá».

​En este aniversario, el sentimiento familiar se mantiene a flor de piel. Su hijo, Eduardo Ramón Martínez Flores —conocido cariñosamente como «Parrita» o «El Bachiller Parra»—, expresó con profunda emoción que en su corazón siempre habrá un espacio especial lleno de gratitud por el padre maravilloso que fue. «Tino Parra nunca te olvidaremos jamás», es el eco que resuena hoy entre sus amistades y familiares, quienes ven en su vida un ejemplo de entrega total al arte y a los valores humanos que definen a la verdadera identidad barcelonesa.

​La versatilidad de Tino Parra lo llevó a ser el saxo principal de la recordada orquesta de Rafito Lara, donde su sonido se convirtió en un sello de identidad regional. Se sabía de memoria el cancionero venezolano, desde los valses más nostálgicos hasta los pasodobles españoles más vibrantes. Sus contemporáneos aún comentan, con asombro, una de sus proezas más legendarias: la capacidad de interpretar sin partituras obras de la complejidad de «El Danubio Azul» o el pasodoble «Gallito», acompañado únicamente por el rasgueo de un cuatro, demostrando un oído absoluto y una conexión mística con su instrumento.

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​Durante su dilatada carrera, el saxofón de Tino Parra fue el respaldo perfecto para las voces más grandes de la época. Acompañó a figuras de la talla de Juan Legido, José Luis Rodríguez, Daniel Santos, Pepe Tovar, Enzo Portillo y Felipe Pirela, entre muchos otros. Esta trayectoria no solo le valió el respeto de sus colegas, sino el amor de un pueblo que, a pesar del paso de las décadas, lo mantiene presente en su memoria colectiva. Para los anzoatiguenses, Tino no solo tocaba música; él interpretaba el alma de una ciudad que creció bajo el arrullo de sus notas.

​Hoy, la historia de la música en Anzoátegui se escribe con el nombre de Ramón Celestino Martínez Sotillo en letras de oro. Pasarán los años, pero su legado como gran músico y ciudadano ejemplar permanecerá intacto en el pensamiento de todos los venezolanos. Tino Parra es, y seguirá siendo, el eterno saxofonista de Barcelona, un honor que se ganó nota tras nota y que la posteridad se encarga de resguardar con orgullo. ¡Honor a quien honor merece!