Mar. Oct 19th, 2021
Juan Carlos Mohr

El deporte chileno ha perdido a una de sus estrellas. Este jueves, el Gobierno de Pakistán confirmó que ya no hay esperanzas de encontrar con vida al montañista Juan Pablo Mohr y sus dos compañeros de expedición, el pakistaní Ali Sadpara y el Islandés John Snorri.

No se sabía nada de los tres desde el 5 de febrero, cuando se preparaban para conquistar el K2, que con 8.611 metros es la segunda montaña más alta del planeta.

Mohr, de solo 34 años, había entrado en los récord Guinness luego de conquistar la cima del Everest (8.848 metros) y el Lhotse (8.516 metros) en 6 días y 20 horas, sin oxígeno suplementario ni la ayuda de los sherpas locales. El gobierno pakistaní anunció que desde este jueves la misión cambia de “rescate” a la de “recuperación”, con lo que ahora los esfuerzos estarán destinados a recuperar los cuerpos de los deportistas. “Hemos llegado a la conclusión de que los escaladores ya no están en este mundo”, sostuvo Nasir Ali Khan, ministro de turismo de Gilgit-Baltistán, zona ubicada en la región de Cachemira y a cargo del gobierno pakistaní.

El operativo había sido descrito como sin precedentes en la historia del alpinismo, y había contado con el apoyo de autoridades islandesas y chilenas, y el uso de tecnologías satelitales y el análisis de imágenes en alta calidad. Sin embargo, las condiciones climáticas, con vientos que alcanzan los 200 kilómetros por hora y temperaturas que pueden llegar a los 60 grados bajo cero, hicieron todo más complejo.

Hasta la zona habían llegado familiares de los deportistas desaparecidos, quienes no ocultaban la fe en que ocurriera un milagro. Sin embargo, las expectativas se fueron diluyendo con el paso de los días. “Las probabilidades de encontrarlos con vida son casi nulas” señalaba la tarde del martes Federico Scheuch, primo y manager de Juan Pablo Mohr, quien había llegado el domingo a Skardu, ciudad más próxima al campamento base desde donde se perdió todo rastro de los deportistas.

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La tarde del miércoles, los amigos de Juan Pablo Mohr decidieron rendirle un homenaje a los pies de los Himalayas. En el lugar depositaron flores, encendieron velas y desplegaron una bandera chilena en honor al deportista, quien pese a la declaración de las autoridades pakistaníes se mantiene con el estatus de desaparecido. “Ahora que la esperanza se ha ido, queremos honrar a Juan Pablo con una ceremonia”, escribió la alpinista Italiana Tamara Lunger.

La muertes este invierno en el K2 de los tres alpinistas se suman a las del búlgaro Atanas Skatov y el catalán Sergi Mingote, de 49 años, accidentado en enero tras sufrir una caída de 600 metros de desnivel.

“La montaña manda”

“La montaña manda” es la frase que una y otra vez el deportista chileno repetía en entrevistas, casi como una filosofía de vida. “La montaña manda. Es la verdad. Esa es la manera como Juan Pablo veía la montaña. Nunca le gustaba hablar de conquistar, sino que le pedía permiso a la montaña para estar en ella”, explicó Federico Scheuch, manager del deportista.

La relación de Mohr con las alturas comenzó desde temprano y le fue transmitida por su padre, Raúl, fallecido de cáncer en 2019. A los 3 años ya sabía esquiar, a los 13 subía cerros por su propia cuenta y a los 17 llegó a la cima del Cerro El Plomo, la máxima altura de Santiago de Chile, con 5.424 metros. “En las montañas es donde mejor me siento. La primera vez que escalé en el hielo sentí que era el lugar al que pertenecía, que debería haber nacido allí”, relató en 2019 a la revista Sábado.

Luego de conquistar cuanta cima le fuera posible, Mohr se propuso en 2017 escalar las 14 montañas más altas del mundo, la mayoría en los Himalayas, sin oxígeno de apoyo ni la ayuda de sherpas. Comenzó ese año con el Annapurna (8.091 metros) considerado el más peligroso de los “ochomiles”, donde cuatro de cada 10 deportistas mueren en el intento por conquistar su cima. Un año después subió el Manaslu, de 8.150 metros, y en mayo de 2019 se convirtió en el primer deportista en el mundo en alcanzar el Lothse -la cuarta montaña más alta del mundo- seguido del Everest, lo que lo llevó al Guinness.

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Solo para tener una idea de la magnitud de la misión, de las 800 personas que subieron el Everest en 2019, sólo 2 lo hicieron sin oxígeno suplementario. Su técnica: caminar siete pasos y detenerse a descansar, para luego dar otros siete y hacer una nueva pausa. Es por esto que necesitó 15 horas para escalar un tramo de 850 metros, a más de 8.000 metros de altura. Cuando el oxígeno se le acababa y la meta parecía imposible, Mohr -contó a la revista Sabado– pensó en las piedras que había prometido a dos de sus hijos como regalo de cumpleaños. “Es la montaña más dura que he hecho en la vida. Hacer el Everest sin oxígeno es duro, duro, duro”, relató en un video publicado en su cuenta de Instagram tras conquistar el Everest.

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